lunes, 31 de mayo de 2010

NO VIAJO EN TREN, VIAJO EN AVIÓN



Mi bautismo de aire fue este fin de semana. Convocados por la Primera Comunión de nuestro ahijado fuimos a Neuquén. La brevedad de tiempo que propone el viaje en avión nos sedujo a comprar los tickets (los que viajamos en micro compramos pasajes). Cuando me metí en internet la primera vez, no pude comprarlos. Recién a los cuatro días los compré y desde ese día comencé a experimentar unos nervios que fueron creciendo con el transcurso de los días.
Hay cosas que todavía nunca hice y como el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, me decidí a rendir el examen. El día anterior mis nervios se convirtieron en la necesidad de tomar una pastilla de carbón. Sí, no en vano al miedo le dicen “cagazo”.
Ese mismo día envié un mail a mis amigos y amigas para que me dieran valor. Uno de ellos estuvo muy gracioso: me dijo que volar era como el sexo: te entusiasmás, te ponés nerviosa, despegás, te sentís en el aire y finalmente cuando aterrizás terminás diciendo: ¡¿eso era?!
Saqué ventanilla. Me dijeron que si era primeriza me convenía apreciar la “vista”. Y así fue. Miré todo lo que pude. Y más cuando me mareé al despegar. Por suerte no llegué a hacer papelones.
Mi experiencia fue algo parecido a lo que me escribió mi amigo, pero con algunas modificaciones: mis nervios duraron todo el viaje, el de ida y el de vuelta. Los ruidos, turbulencias, subidas y bajadas, silencios, frenadas y dobladas en posición oblicua lograron que pensara y exclamará: ¡¡Aguante el micro!!
La verdad es que no lo disfruté. Es cierto que el tiempo se reduce considerablemente y que la vista desde el aire es maravillosa, pero ni eso logró hacerme cambiar de opinión.
Lo bueno es que sobreviví. Gracias a Dios, a los pilotos, y a la suerte que también es parte de la vida. Seguramente volveré a viajar en avión. Espero que la experiencia anterior me ayude a relajarme un poco, si esto no sucede quiere decir que nací para tener los pies en la tierra.

viernes, 28 de mayo de 2010


Nacimos para querernos. No me cabe ninguna duda. Cuando la vida nos cachetea nos damos cuenta que lo único importante es el amor. Ese amor que se manifiesta de mil maneras y en múltiples circunstancias.

La familia con su incondicionalidad, los amigos con sus palabras de aliento, las personas que nos acercan su saludo. Todo es amor encarnado: en acciones, en textos, en miradas,en palabras.

Solo el amor nos salva.

viernes, 21 de mayo de 2010

GRACIAS


Gracias por estar. Gracias por escucharme. Gracias
por acompañarme en este año tan duro.

Gracias a todos, muchas gracias!
Cris

LOS COLORES NOS ALEGRAN LA VIDA

Cuando la vida se te vuelve oscura nada mejor que encontrarnos con los colores. Estoy triste y muy cansada y buscar alegría en los colores está bueno.

CRÓNICAS COTIDIANAS: A EZEIZA EN TREN

Nos invitaron a un cumpleaños en Ezeiza. La agasajada cumplió 3 añitos y querían que fuéramos. Primer tema que se suscitó, quiénes iríamos. Con mucha alegría mis primos recibieron la confirmación de que allí estaríamos mi esposo y yo. Y si, nuestros hijos, ya grandes (son tres veinteañeros) nos dejan solos en las salidas. Dónde quedaron esos lindos niñitos que nos acompañaban a todos lados?!

Segundo tema, cómo llegar. Nuestros dos hijos varones tienen auto, pero uno estaba ocupado y el otro cursaba por lo que decidimos (sí, por lo menos déjennos creer que decidimos) ir en tren.

Vivimos en Bernal así que fuimos a la estación (hasta allí nos llevó nuestro hijo menor en el Sierrita). Sacamos los boletos. Esto es magnifico, desde Bernal se puede sacar ida y vuelta a Ezeiza por el módico precio de $ 3.70 c/u y eso que hay que hacer trasbordo en Avellaneda.

Diariamente viajo en colectivo. Hacía mucho que no viajaba en tren. Tanto es así que los asientos ahora son como los de los colectivos. La disposición de los mismos es toda una fila mirando hacia un lado y la otra hacia el contrario, o sea que los primeros que se ocupan son los que están en dirección al destino, si no llegaste a éstos te tocará viajar al revés con el consiguiente mareo si pasaste los 50. Yo casi me mareé, porque todavía no los cumplí. Me faltan dos largos meses!

Al instante que el tren se puso en marcha apareció un sinfín de vendedores. Mi esposo me advirtió, en ese momento, que ni se me ocurra empezar a comprarles. Asentí en silencio hasta que vino una nena como de 11 o 12 años junto a su padre. Ella cantaba y él la acompañaba con la guitarra, si bien en algunas partes hacía el coro, pero honestidad bruta, era preferible que se callara y dejara cantar a su hija. Lo cierto es que Priscila, así se llamaba, cantó con una voz preciosa. Yo, que tengo el oído un poco educado pues mi mamá es cantante lírica y de tanto escucharla cantar a ella y a otros tantos algo entiendo, me di cuenta que esta niña tenía impostación natural y un color y timbre de voz capaz de cautivarte. Lo que es la vida. Si algún productor discográfico o como se llame ahora, viajara en tren…

Cuando terminó lo miré a mi esposo que después de 25 años de casados ya sabe lo que quiero y sin que yo hablara me dijo resignado, cuánto le damos? La pregunta venía a cuenta que las monedas escasean y son de difícil acceso para quienes viajamos en bondi. Nosotros somos cuatro que lo hacemos diariamente, así que le dimos $2. Para mí súper ganados! No pensemos cuánto saca por día porque nos ponemos a cantar todos.

Cuando llegamos a Avellaneda, luego de vencer la tentación de comprarme colitas para el pelo, chicles, carilinas y llaveros linternas entre otras cosas, pasamos al tren eléctrico. Pasan alternados, uno con destino a Glew y otro a Ezeiza. Ni bien llegamos había un tren en el andén, pero la premisa era no correr pues era sábado y solo corremos de lunes a viernes para ir a trabajar. Así que al no poder leer el cartel que va adelante lo dejamos irse. Nos sentamos a esperar el otro y un señor no vidente hizo lo mismo. Mi esposo le preguntó a una señora que estaba cerca: ¿qué era? (se refería al destino). La señora contestó que no lo pudo ver. El ciego dijo también, yo tampoco lo alcancé a ver! Y se rió y nos reímos con él. Qué grande!

Nos contó que él tampoco tenía apuro porque ya había hecho su trabajo: entrenarse para correr. Era corredor. En una maratón que corrió en Santa Rosa, La Pampa, salió tercero.

Lo feliz que se lo veía. Seguimos charlando hasta que llegó el tren, el cartel decía Glew. “Este es el mío” se paró y sonriendo saludó para subir. Por suerte alguien le dio el asiento enseguida. No todo está perdido. Hay gente solidaria. Cuando partió mi esposo me dijo: “ y pensar que nos quejamos de tantas cosas! Con la señora que allí estaba nos miramos y comentamos ¡qué ejemplo de vida!.

Finalmente vino nuestro tren. Subimos y nos tocaron… asientos al revés! Otra ola de vendedores y gente que pide una ayuda para poder vivir. En Lanús subió una señora que repartió un papel escrito por ella en mitad de una hoja de cuaderno. Tenía varios que fue repartiendo uno a cada uno. El papel decía que en la vida no había tenido suerte y al no tener casa ni trabajo pedía nuestra ayuda para poder pagarse el hotel. Lo miré a mi esposo nuevamente y le dije: “¡te diste cuenta que son todos originales!” La mujer había escrito uno por uno los papeles y yo no podía dejar de imaginar con que esperanza habrá escrito cada uno. Y si, a ella algo también le di. Ya mi esposo me decía que nunca más viajaría conmigo en tren. Yo que lo conozco sé que no es verdad.

Por fin llegamos. Nos pasaron a buscar a la estación y disfrutamos de un hermoso cumpleaños familiar. La mesa que compartimos con mis primos y tíos con los que hacía mucho que no nos reuníamos, fue muy amena. Sí compartieron conmigo la partida de mi hermano y creo que este hecho nos dio ganas a todos de recuperar tantos años sin vernos. Es como si necesitáramos estar juntos, encontrarnos. La muerte de mi hermano fue un sacudón muy fuerte para la familia. Tenemos que hacernos tiempo para vernos, de eso se trata, de reunirnos. Pudimos hablar de lo que cada uno está haciendo y ponernos al día. Las penas y las alegrías. Los hijos de mis primos que no conocía, hay muchos chiquilines en la familia. La vida recién nacida se hace presente en estos chiquitos.

Con mi esposo decíamos que fue una verdadera Eucaristía. Una mesa donde se compartió y celebró la vida, haciendo memoria de los que ya no están físicamente con nosotros, pero sí viven en nuestros corazones y en tantos recuerdos compartidos. Pensamos que Jesús hizo lo mismo, compartió mesas y vida. Después con los seguidores y a lo largo de los siglos todo se fue desvirtuando y perdiendo el sentido. Es tiempo de recuperarlo.

Conclusión:

La vida sigue fluyendo con toda su fuerza.

La vida es intensa si nos damos cuenta.

Los milagros se suceden al lado nuestro si sabemos verlos.

Es tan grato vivir una Vida en Abundancia!! Jn 10,10

domingo, 16 de mayo de 2010

CELEBRA LA VIDA


No sé si soñaba, no sé si dormía
y la voz de un ángel dijo que te diga
celebra la vida.

Piensa libremente ayuda a la gente
y por lo que quieras lucha y se paciente
lleva poca carga, a nada te aferres
porque en este mundo nada es para siempre

Búscate una estrella que sea tu guía
no hieras a nadie reparte alegría

Celebra la vida, celebra la vida
que nada se guarda, que todo te brinda
celebra la vida, celebra la vida
segundo a segundo y todos los días

Y si alguien te engaña al decir te quiero
pon más leña al fuego y empieza de nuevo
no dejes que caigan tus sueños al suelo
que mientras más amas más cerca está el cielo

Grita contra el odio, contra la mentira
que la guerra es muerte y la paz es vida

Celebra la vida, celebra la vida
que nada se guarda, que todo te brinda
celebra la vida, celebra la vida
segundo a segundo y todos los días

No sé si soñaba no sé si dormía
y la voz de un ángel dijo que te diga...

Celebra la vida, celebra la vida
y deja en la tierra tu mejor semilla
celebra la vida, celebra la vida
que es mucho más bella cuando tu me miras

celebra la vida, celebra la vida...




http://www.youtube.com/watch?v=EJtilzXfm6Y

jueves, 6 de mayo de 2010

VOLVÍ CON UN DOLOR EN EL ALMA Y UNA TRISTEZA INFINITA, PERO VOLVÍ


Hace meses que no escribo en éste, mi espacio de expresión. Releyendo lo antes publicado parece premonitorio lo que pasaría: el 11 de diciembre mi queridímo hermano Alejandro (Alex, Ale, Alito) enfermó de pancreatitis y veintes días después falleció, justo el 31 de diciembre. La lucha fue brava. Él puso todo de sí. Nosotros también. Su familia, amigos y compañeros de trabajo estuvieron cada uno de esos veinte días acompanándolo, haciendo fuerza con él, rezando por su curación. Dije en mi perfil que soy una persona de fe. Recé a más no poder, hicieron cadenas de oración, vinieron varios sacerdotes de diferentes estilos de espiritualidad, todos hicieron oraciones por su salud. Finalmente murió. Para muchos tendría motivos más que suficientes para enojarme con Dios, pero les confieso, con el corazón en la mano, que no lo estoy. Creo que Dios lo recibió (no creo en la frase "Dios me lo quitó"), que Dulce , su hija, lo recibió y se alegró muchísimo, que él está gozando de la Vida eterna y está bien.
Obvio que lo que lo amamos estamos partidos en dos, se lo extraña tanto!! Queríamos estar con él por muchos años más. No pudo ser. En ese profundo Misterio que es la Vida, hoy no entendemos lo que sucedió. Era muy joven para morir. Sólo tratamos de aceptar, cada cual a su tiempo, que no es igual para todos, su partida.
No es fácil, nada fácil. Hay días que nos embarga la tristeza y cuesta quitarla. Hay momentos en el día que se nos hace muy difícil no extrañarlo. Nos ayudamos entre todos y nos ayudan los que nos quieren: amigos, compañeros, vecinos, gente que uno se cruza. Gracias a cada uno de Uds por su companía, gracias por simplemente estar. Es tan importante cuando nos pasan estas cosas!!!
Volví. A pesar del dolor y la tristeza, aquí estoy. Para seguir andando, con la firme intención de algún día transformar las lágrimas en una sonrisa. Es cuestión de tiempo. Ale vive en mí y eso es lo que cuenta!
Cris

lunes, 7 de diciembre de 2009

CUENTO: ALGUIEN GOLPEÓ SU PUERTA

Aquella tarde era distinta. La primavera se hacía presente en cada flor llenando el lugar de múltiples colores. Una imperceptible brisa recorría el jardín. Un perfume suave inundaba la habitación. En ella un hombre, sentado en la silla y apoyado en el escritorio, mantenía su mirada perdida hacia la ventana.
Cualquiera que lo viera pensaría que estaba absorto en aquel paisaje. Atento a tanta belleza, contemplando la obra de Dios.
Pero no, no era así. La paz que existía en ese lugar se había convertido en una tormenta dentro de él. Por su mente se sucedían, sin parar, escenas de su vida.
En su corazón las preguntas se agolpaban una tras otra.
En sus manos la transpiración se hacía presente.
-¿Es esto Señor lo que vos querés?
¿Es esta mi cruz?...
Había llegado hasta aquí por su propia voluntad, cumpliendo ese ardiente deseo de servir a sus hermanos. Su convicción de hacer presente en este mundo deshumanizado una luz de esperanza.
Y ahí estaba. Angustiado, rodeado de gente y sólo a la vez. Asqueado. Perturbado. Herido por no sentir, ni siquiera, el afecto de sus hermanos de congregación.
A su vida le había encontrado un sentido. Vibraba ante el Proyecto de Jesús y la posibilidad de vivirlo en entrega generosa y total. Y pensaba: ¿Qué me queda de todo esto Señor? ¿Qué me queda?
De pronto alguien golpeó su puerta. Imprevistamente. Sorpresivamente. Hubo sobresalto. Por un instante no sabía que pasaba, dónde estaba, qué hacía.
Nuevamente dos golpes secos en la puerta.
- “Sí. Un momento”, gritó. Se puso de pie, respiró profundamente y se dirigió hacia la puerta. La abrió lentamente y se encontró con esa cara conocida, tantas veces vista, de su hermano de comunidad y con la otra, desconocida, que irradiaba por un lado temor, respeto, inquietud; y por el otro, juventud, lozanía, frescura propia de sus 24 años.
_” Ah! Eras vos? Entrá, entrá”. Aquella visita había sido anunciada. Un joven vendría a verlo porque quería hablar con él. Lo conocía de verlo en las misas, de escucharlo en esas homilías profundas y comprometidas.
Acercó el termo con el agua caliente, el mate, la yerba, que ya había preparado en su mesa esperando aquel encuentro.
Un olorcito dulce se instaló en esa habitación que hasta hace un instante era demasiado fría. Hubo chistes, de esos que se dicen para romper el hielo y la charla fue surgiendo amena, distendida, espontánea.
Hasta que llegó el momento, la razón de aquel encuentro, la pregunta directa que esperaba idéntica respuesta.
Aquel muchacho se estaba planteando consagrar su vida a Jesús mediante el sacerdocio. Tenía muchas cosas que preguntar. Estaba lleno de entusiasmo y sana curiosidad. ¿Cómo es esta vida? ¿Qué significa ser sacerdote? ¿Cómo se vive el carisma, la entrega?
Contó que desde chico sintió de manera especial la amistad de Jesús. Hubo momentos que lo marcaron especialmente. Recibir por primera vez el libro de la Palabra, prepararse para la Primera Comunión, aquel día que recibió a Jesús sacramentado. Su familia, papá y mamá y las oraciones que hacían juntos cada noche antes de dormir.
¡Y esa abuela… esa abuela que con sus dulces historias lo ayudaron a vivir, de manera más cercana, la presencia de Dios!
A través de sus catequistas descubrió a un Jesús comprometido con su tiempo, jugado por sus ideales, amigo de todas y de todos los que iban a su encuentro. Un Jesús preocupado por la justicia, la verdad, por honrar con su vida la vida de Dios.
Y así fue que un fin de semana, durante un retiro, sintió que algo ardía en su corazón. Confundido, emocionado, aturdido, aterrorizado, amando al máximo tardó un tiempo para descifrar lo que le había pasado. Sí, era el llamado que Jesús le hacía personalmente.
Mientras que el muchacho contaba esto el rostro de aquel sacerdote se iba iluminando. Esbozaba alguna sonrisa y recorría sin habérselo propuesto, su propia historia. Por un momento revivió su encuentro con Jesús. Aquel momento que sintió el mismo llamado a consagrar su vida al Señor como sacerdote.
Se emocionó tanto que a punto de confesarle al muchacho lo mal que se sentía, no pudo hacerlo. Calló, siguió cebando mate y más que nada escuchó. Solo al final del encuentro le dijo: “Si vos crees profundamente en lo que hacés, ganamos todos.” Esta frase caló hondo en él. Es que parecía que se lo decía a él mismo con su propia voz.
Se despidieron prometiéndose volverse a ver. Un apretón de manos, una palmada en el hombro y todo lo compartido sellaron una amistad que prometía crecer.
Y luego de acompañarlo hasta la puerta volvió a la habitación. El día brindaba un cálido atardecer. El agua del termo invitaba a un último mate. La oración llegó a sus labios sin darse cuenta y de cara al crucifijo agradeció aquel día. Había descubierto que a pesar de todo seguía en su interior aquel fuego que un día ardió en su corazón.
Aquella charla con ese joven se había convertido en una ráfaga de viento que hizo reavivar las llamas a punto de extinguirse.
Reconoció que en la vida hay momentos de crisis que bien llevadas ayudan a crecer.
Que la fidelidad se pone a prueba recién cuando existe la posibilidad de ser infiel. Y estos momentos coinciden cuando las llamas comienzan a apagarse.
Que el Señor no nos abandona y se manifiesta a través de tantos hermanos.
Que vale la pena vivir un Getsemaní para poder decir como Jesús: “Padre aleja de mí este cáliz, pero que no se cumpla mi Voluntad sino la tuya”; voluntad que no es otra que ser fieles a su Proyecto.

NO TE RINDAS




No te rindas, aún estás a tiempo De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

domingo, 6 de diciembre de 2009

CLUB ACARICIADORES DE ALMAS

Este Club nace de las ganas de hacer felices a las personas. Se trata de dar una mano a quien la necesite. Para integrar este club y ser considerado socio hay que cumplir con los siguientes requisitos:

Ser una persona que sepa escuchar y ver las necesidades de los otros.

Tener un corazón sensible

Ser generosos

Estar atentos a las cosas que suceden alrededor nuestro

Tener la capacidad de ponerse en los zapatos del otro

Ser solidarios

y sobre todo AMAR PROFUNDAMENTE AL SER HUMANO.

Todos y todas podemos ser socios

Querés ingresar?

Serás muy bienvenido/a.

viernes, 30 de octubre de 2009

LA ESPERANZA DEL SEMBRADOR


Hay una Parábola en el Evangelio de Mateo (Mt 13, 3-9) que se llama del Sembrador. Allí se relata como un sembrador que salió a sembrar al esparcir sus semillas, éstas cayeron en distintos tipos de terrenos obteniendo diferentes resultados.

Hay varias cosas en mi vida que las hago desde esta esperanza del Sembrador, quien espera ansioso e ilusionado su cosecha. Siempre deseamos que nos vaya bien. A veces resulta a veces no. Depende de muchos factores, si lo que se propone es viable, si lo dijimos bien, si somos capaces o no, si nos comprometemos con lo que queremos...

De algo estoy segura: las semillas las tiro, si cae en terreno propicio o no a veces no depende de nosotros. De lo que no me arrepiento es de haber esparcido las semillas. El tiempo dirá si podré cosechar.

Es importante el tiempo de los intentos. Aunque no nos salga las cosas como queremos, que no nos quede el gusto amargo de que no lo intentamos.

La vida es de los que se animan a intentar, a hacer nuevas las cosas, a cambiar lo que está fijo, a renovar.


CRIS

jueves, 29 de octubre de 2009

HAY DIAS QUE SE NOS APRIETA EL CORAZÓN


Cuando la muerte entra en nuestras casas, ya sea de un familiar o de un amigo, todo se sacude. Esperada o imprevista, siempre nos golpea con la fuerza de un huracán, con la furia de una catástrofe. Ante ella nos sentimos chiquitos, diminutos, frágiles.

Y así somos los seres humanos: frágiles. A veces nos creemos super hombres y/o mujeres, pero no, no lo somos. Nos preocupamos de cosas que no tienen el mínimo valor y que no merecen ni que le dediquemos tiempo.

Para mí este es un aprendizaje esencial en la vida. Saber discernir lo importante de lo que no lo es, lo sublime de lo superficial.

Cada vez más me convenzo de qué solo el amor nos salva, es decir, qué solo el amor es lo que vale, es lo que importa. Que en el Amor nos encontramos y nos reconocemos.

SOMOS LO QUE AMAMOS!

Quiero también compartir mi reflexión de tantos años sobre la muerte. Soy una persona de Fe. desde esta perspectiva hablo, respetando a cada uno de Uds, en sus creencias, en sus formas de pensar. Solo quiero compartirles lo que nace de mi corazón en estos días tan tristes. Me mueve hacerlo tener la ilusión de que si a alguien le sirve, lo tome.

Creo en que la vida es eterna, que cuando nos morimos, en realidad NACEMOS A UNA VIDA NUEVA, distinta, para nosotros todavía MISTERIOSA, no porque sea oculta, sino porque nuestra capacidad no llega a comprenderla. Como decía Maritain, misteriosa para el ser humano porque es como la luz: tanta luz nos enceguece, se nos cierran los ojos, tanta claridad nuestros ojos no la pueden abarcar, pero es eso : pura LUZ. Eso es el MISTERIO. Algún día lo que no comprendemos hoy lo podremos comprender mañana.

Me quedó muy grabado un ejemplo que me dio una amiga para entender en términos humanos a Dios. Cuando una madre lleva a su hijo a vacunar, ese niño llora y ve a su madre como alguien que le está haciendo sufrir. Alguien que "debería ser buena y en ese momento es mala" porque le está provocando el dolor de un pinchazo; sin embargo la madre lo está vacunando para que no se enferme, algo que el niño no tiene en ese momento capacidad para ver, para darse cuenta. Analogamente nos pasa esto con Dios. Hay cosas que hoy no entendemos, pero que tienen un PARA QUE en nuestras vidas.

También quiero compartir algo que alguna vez un cura me dijo y me hizo muy bien: la vida para Dios es PLENA, COMPLETA, dure lo que dure. Nosotros nos movemos en una línea de tiempo, los tiempos de Dios son otros. Lo que para nosotros es poco (y lo es), para Dios es distinto. Toda vida, así haya sido de un minuto, 14 años u 80 es PLENA!

Podría seguir, tengo muchas cosas para compartir. Quizás en otro momento. Solo quiero que sepas que te ofrezco mi corazón si te puedo ayudar. Allí estaré. Contá conmigo.

Cris

jueves, 22 de octubre de 2009


A UN NUEVO DÍA , A UNA NUEVA OPORTUNIDAD.

A TRABAJAR POR NUESTROS SUEÑOS,

A TRABAJARNOS COMO PERSONAS,

A LOS APRENDIZAJES QUE VAMOS A HACER HOY.

BIENVENIDOS A VIVIR CON ALEGRÍA Y ESPERANZA.

BIENVENIDOS A VIVIR CON AMOR.

Una de Felipe


ARCO IRIS


Siempre me encantaron los Arcos Iris. Es más, me considero una cazadora de Arcos Iris. Cada vez que llueve y sale el sol subo a mi terraza y no paro hasta que lo encuentro. Luminoso, bello, alegre, lleno de vida.


Rєcuєrdα:

Aun En Los Peores Momentos,

Piensa Que Lo Mejor Esta Por Venir...

miércoles, 21 de octubre de 2009

Rima de Bécquer



¿Qué es poesía? —dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul,

¿Qué es poesía...?

¿Y tú me lo preguntas?

¡Poesía... eres tú!

Gustavo Adolfo Bécquer

Qué sueño!


Hoy llueve, tengo sueño y fiaca.

¡Qué linda es la fiaca!

Mi hermana Mafalda expresa mi estado actual JA Ja

Sí a la Vida


Por cada granito de arena que todos aportemos ayudamos a hacer realidad estos valores tan esenciales para el ser humano.

jueves, 15 de octubre de 2009

DESDE LOS AFECTOS


¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el "por qué" de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.

Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?