jueves, 7 de octubre de 2010

DESAYUNO


Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse:
"Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible..."
Llama a la primera neurona que tiene a mano y esta manda
un mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre.
Desde la sangre le responden:
-Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más"
El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera:
-'De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva'
En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos'.
En total, no quedan sino cerca de 290 gramos de glucosa,
es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro
ha estado rogándole a todos los santos a ver si se nos ocurre
desayunar algo.
Si estamos apurados o nos resulta insoportable comer en la mañana,
el pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia:
'Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico...
Cortisona, hija... saque lo que pueda de las células musculares,
los ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel'
La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células
se abran como cartera de madre comprando útiles, y dejen salir sus proteínas.
Estas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea.
El proceso continuará hasta que volvamos a comer.
Como se puede ver, quien cree que no desayuna se está engañando:
Porque se come sus propios músculos, se auto-devora.
La consecuencia es la pérdida de tono muscular, y un cerebro que,
en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando
el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento.
¿Cómo afecta eso nuestro peso?
Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro energético,
por lo cual el metabolismo disminuye.
El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días,
así que toma las medidas restrictivas más severas.
Por eso, si la persona decide luego almorzar,
la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia
el almacén de "Grasa de Reserva" y la persona engordará.
La razón de que los músculos sean los primeros utilizados
como combustible de reserva en el ayuno matutino, se debe a que
en las horas de la mañana predomina la hormona cortisol que
estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión
en glucosa.

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